La doble viudez de Niceta

Firma de Niceta García, en el acta de defunción de Andrés Azpilicueta Goñi, en 1928.

La estellica Niceta García El Busto (1886-1940) tuvo mala suerte en la vida, ya que se casó con dos hijos de Lezaun y ambos dos se le murieron bastante jóvenes. A ver, por supuesto, los difuntos maridos tuvieron más mala suerte aún, pero los obstáculos que tuvo que superar Niceta no fueron pequeños.

Niceta contrajo matrimonio en 1906 con el lezaundarra Pedro Azpilicueta Goñi y en 1912 con el también lezaundarra Andrés Azpilicueta Goñi. Y no, aunque los dos eran de Lezaun y los dos tenían los dos primeros apellidos iguales, no eran hermanos, ni siquiera primos. Tal y como ha explicado el historiador Koldo Argandoña, deberíamos retroceder cinco generaciones para encontrar el Azpilicueta común: Pedro Jerónimo Azpilicueta Andueza (Lezaun, 1689).

Pedro Azpilicueta falleció en accidente laboral el 30 de agosto de 1907, cuando su hija Benita aún no había cumplido el año. Tal y como le contó el hermano de Niceta al cronista de Lezaun Francisco Argandoña, aquel día -que él vivió en directo- Pedro estaba intentando cortar con un hacha una rama seca de una gran haya. Y sí, consiguió cortar aquella rama, pero cuando cayó al suelo lo hizo sobre unas ramas verdes de otro árbol que la hicieron rebotar y dirigirse hacia donde estaba Pedro, aplastándolo contra el tronco del árbol al que aún estaba subido.

Niceta García El Busto, en 1936, con 50 años.

Sin duda, para Niceta tuvo que ser muy traumática la muerte de su joven marido; más aún con una niña de apenas 11 meses. Pero, por desgracia, varios años más tarde ese dolor se le repetiría y multiplicaría. No sabemos si, después de fallecer su marido Pedro, Niceta volvió a Estella o se quedó en Lezaun, pero la cuestión es que en junio de 1912 se casó en Estella con uno de Lezaun, con Andrés Azpilicueta Goñi.

El padre de Niceta era caminero y Andrés comenzó a trabajar en ese oficio en agosto de 1912, mes y medio después de casarse. ¿Lo enchufó su suegro? Quién sabe. Pero debido a esa profesión la familia Azpilicueta García vivió en Betelu, Eritze y Lekunberri, hasta el fallecimiento del padre en 1928.

Era el día de Santiago, miércoles, y después de comer los más salseros de Lekunberri decidieron ir a Betelu a ver un partido de pelota. No llegaron. Una docena de hombres se montó en una camioneta. Andrés Azpilicueta se subió sobre la cabina, junto a Juan Bautista Sucunza, de Uitzi. La camioneta superó el alto de Azpirotz, pero al bajar, tal y como contaron los periódicos de la época, fallaron los frenos y en la curva del caracol la camioneta siguió recta, rompió el petril y se precipitó ocho metros. Andrés murió en el momento; Sucunza, tras una agonía de tres horas. Todos los demás resultaron heridos, pero sobrevivieron.

Aquel grave accidente conmovió a toda la comarca. Y puso la vida de Niceta patas arriba. Tenía ocho hijos, de entre 22 y 2 años, y tuvo que llevárselos a vivir a Pamplona, ya que como el caminero Andrés había fallecido la Diputación los echó de la casa que estaban utilizando en Lekunberri. Afortunadamente, los dueños del hotel Ayestaran y otros de Lekunberri organizaron una colecta, con cuyo dinero pudieron comenzar una nueva vida la viuda y todos sus huérfanos.

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